Archivos de la categoría ‘PRECIO Y VOLUMEN’

La necesidad de seguridad, como forma de reducir el riesgo, está en realidad incrementando nuestro riesgo.

Algo fascinante del mercado de acciones es que su riesgo no es aleatorio. Aquellos que dicen que “no puede conocerse” que hará el precio son simplemente perezosos, o ignorantes o inexpertos. El precio en cualquier mercado no es algo aleatorio, sino algo plenamente predecible, aunque no de forma perfecta.  Hay cierto grado de riesgo en cualquier elección, incluso en el hecho de no tomar ninguna, pero si hay algo cierto es que el mayor riesgo suele estar en tomar la opción aparentemente más segura.

Así pues, la sabiduría a la hora de pronosticar el mercado es vital.  Debemos entender que cualquier decisión en el mercado supone riesgo. Y que es el riesgo mismo lo que necesitamos analizar, no la recompensa potencial.

Reducir el riesgo, como el típico broker nunca entenderá, comienza por asumir el riesgo antes de saber suficiente como para estar seguros. Requiere anticipación porque el mercado en si mismo es anticipatorio. La inteligencia de actuar con anticipación es lo que nos coloca o nos excluye del mejor precio posible. No obstante, pronosticar no es una cuestión de tener una bola de cristal.

Cuando una acción esta abajo, y no sabemos nada sobre esta acción, tendremos cierto riesgo de información, pero el riesgo de precio es considerablemente menor. Cuando sepamos más sobre esta acción, se habrá reducido nuestra incomodidad, tendremos menor riesgo de información, pero se habrá incrementado considerablemente el riesgo de precio, lo que nos hará mucho más vulnerables.

Porque los mercados son anticipatorios, cuanto más sabemos más tarde es. Este es el mayor riesgo. No hay seguridad en comprar con información favorable (o vender con malas noticias). Toda esta información produce una influencia negativa respecto al precio.

La confusión y contradicción entre la información y el precio afecta a la percepción del riesgo de los inversores.

Inicialmente, el precio es una consideración menor. El precio es simple. Varía tan solo en relación al tiempo. Es algo objetivamente conocido; su validez no puede discutirse, y cuando cambia lo hace públicamente. Pero estos cambios cada minuto, momento a momento, son significativos para las decisiones a largo plazo cuando se observan acumuladamente, como los granos de arena que forman una playa.

Uno de los mayores cambios que se ha producido el los últimos tiempos es la inmediatez de la disponibilidad de la información. Esta inmediatez y el fácil acceso a la información no es en absoluto algo bueno como en principio pudiera parecer. Produce una alteración del tiempo de reacción, y consecuentemente ha incrementado la volatilidad, al mismo tiempo que ha reducido la liquidez del mercado. Todo el mundo lo sabe todo a la vez y quiere comprar o vender a la vez.

Todo ello nos ha revelado una interesante característica sobre las mentes de los gerentes de carteras y traders: en los viejos tiempos nadie sabía lo que había ocurrido cada día. Pero ahora lo sabemos todo. Nada más haber ordeñado la vaca,  puedes saber con todo detalle que ha pasado en cualquier rincón del mundo.

Al considerar este comportamiento de los nuevos tiempos debemos notar hasta que grado esta información y opinión son corrientes; cuanto está pasando, cuanto empezamos a conocer, en cada instante, está dando un énfasis extraordinario al mecanismo anticipatorio de los mercados. La información siempre debe ser relacionada con el grado en que es conocida.

Uno de los problemas, quizás el mayor de ellos, de los traders amateur que arrancan  todo su software para tratar que la computadora genere señales de lo que va a hacer el precio la próxima mañana, es que acaban vendiendo o comprando de los profesionales que realmente han tomado el riesgo la noche anterior y quienes, para hacerlo, han creado los imputs que producen las señales computerizadas esa noche (especialmente en los indicadores de tipo oscilador). En este caso, un poco de conocimiento se convierte en algo muy peligroso.

Podemos conceder al mercado todo tipo de rasgos del carácter humano, pero la eficiencia no es precisamente uno de ellos. “El mercado” es la suma total no solo de lo que todo el mundo sabe, sino de cómo cada participante responde a ese conocimiento.

Por ejemplo, el mejor momento para comprar una acción es cuando, dándose malas noticias, la acción rehúsa seguir bajando más. Si queremos establecer una relación entre el precio  y la información podemos empezar por esta realidad. En los suelos del mercado tendremos el máximo nivel de información negativa, pero el riesgo de precio es mínimo.

Cuando las malas noticias no tienen ninguna respuesta, o esta es muy pequeña, después de un declive sustancial del precio, el mensaje es que las ventas se han agotado.

En el momento de máximo riesgo de información, el riesgo de precio es mínimo.

Cuanta más información tenemos a nuestro alcance mayor es el riesgo de precio porque en ese momento la acción está ya subiendo claramente.

En el punto máximo de información positiva siempre tendremos también el máximo nivel de riesgo de precio. En el momento de máximo riesgo de precio, nadie tiene ninguna información negativa sobre la compañía, y todos están interesados en comprar.

PRINCIPIOS BASICOS. Test de oferta en tendencia alcista con volumen alto.

Cárpatos comparte otro extracto de uno de sus libros preferidos publicado por su editorial. Como no, no tiene desperdicio:

Mejor no fiarse de nada, como aconsejan en esta cita del libro “Dominar el Trading. Técnicas comprobadas para beneficiarse de patrones intradía y a corto plazo” de John Carter que está siendo un éxito de ventas en nuestra editorial:

Por qué ver Harry Potter después de las 12 delmediodía, hora de NY, es mejor que ver la CNBC

Saco este tema a colación porque he visto a demasiados traders que dejan sus trabajos y se dedican a seguir lo que llamo «el patrón de la CNBC». Están entusiasmados porque por fin pueden operar a tiempo completo. Sienten que han estado en desventaja todos esos años, viendo las cotizaciones en internet, realizando operaciones a escondidas en sus ordenadores en el trabajo entre reuniones y enterándose de las noticias cuando ya han cerrado los mercados. ¿Así que qué hacen? Plantan una televisión justo al lado de sus ordenadores, ponen la CNBC y se pegan a la pantalla, buscando oportunidades de trading.

CNBC tiene un trabajo muy específico: proporcionar suficiente entretenimiento a los telespectadores para que la sintonicen y la vean. Si un montón de personas la ven, la cadena gana más dinero con los anuncios. Es así de simple. Es entretenido ver la CNBC y cuando las cosas se ponen serias, hace un trabajo periodístico excelente. Me enteré del 11 de septiembre mientras se desarrollaba en vivo y en directo delante de mis ojos a través de Mark Haines. Cambié a otros canales, pero terminé poniendo
la CNBC ese día porque hizo, sin lugar a dudas, el mejor trabajo
informando sobre la situación. ¿Quién puede olvidar a Maria Bartimoro informando sobre el acontecimiento, cubierta de ceniza y hollín tras colapsarse la primera torre? Fue una experiencia demoledora verlo y los reporteros y la cadena hicieron un gran trabajo.

Dicho esto, los traders deben darse cuenta de que no pueden ganarse la vida «operando en base a las noticias» de ningún canal financiero. Para cuando aparece en la televisión, ya es demasiado tarde para reaccionar. Los corros de la bolsa ya han oído las noticias y para cuando la noticia llega al público, los traders de los corros están cerrando sus posiciones, idealmente a los pardillos que acaban de ver los titulares. Si acaso, la CNBC puede utilizarse para entrar a la contra – tomando el lado opuesto de la noticia.

Una vez que se quedan sin noticias y comienzan a repetir las mismas cosas una y otra vez, bajo el volumen y me pongo o una emisora de radio sin cuñas publicitarias o, de vez en cuando, un DVD. ¿Quién  puede cansarse de ver Gladiator?

Los traders que se ganan la vida con esto pasan la mayor parte de sus días buscando cómo se forman patrones específicos. Y sin embargo, una de las mayores debilidades de la mayoría de los traders es la necesidad de estar en todos los movimientos. Si los mercados se empiezan a mover deprisa, muchos traders no pueden evitar entrar sin pensar, temiendo que se estén perdiendo algo grande. Es un fallo mortal que arruinará a cualquier trader que no pueda controlar esa costumbre. Si hay algo que quiero meterle en el cerebro mientras lee este libro, es esto: no pasa nada por perderse un movimiento. Los traders profesionales se pierden movimientos; los traders aficionados intentan capturar todos los movimientos.

Al escuchar música o tener un DVD de fondo, los traders tienen
algo para pasar el tiempo mientras esperan a que se forme un patrón determinado. Esto hace que sean menos proclives a lanzarse a una operación simplemente porque estén aburridos o porque no puedan soportar perderse un movimiento. El objetivo no es capturar cada movimiento en el mercado. El objetivo es tomar los patrones específicos que un trader ha delineado como parte de su plan de negocio. De lo contrario, es un pistolero y, antes o después, a todos los pistoleros los matan.

http://www.mcapitaleditorial.com/bolsa-intradia-a/0014/ficha/dominar-el-trading.-tecnicas-comprobadas-para-beneficiarse-de-patrones-intradia-y-a-corto-plazo.html

Un operador, además de estudiar las condiciones básicas, recordar antecedentes del mercado y tener presenta la psicología del público externo y las limitaciones de sus agentes, también debe conocerse y prevenir sus propias debilidades. No hay necesidades de enfadarse por ser humano. Para mí, es tan necesario conocerme como saber leer la cinta. He estudiado y analizado mis propias reacciones a determinados impulsos o las inevitables tentaciones de un mercado activo con la misma actitud y espíritu con que he considerado las condiciones de cosechas o los informes de ganancias. “

“Memorias de un operador de bolsa”. Edwin Lefevre, Ed. Deusto. Pag. 169.

“Un hombre no puede pasarse años haciendo algo sin adquirir una actitud habitual hacia ese algo bastante diferente de la del principiante medio. Es la diferencia que distingue al profesional del aficionado. En los mercados especulativos, la forma de considerar todos los aspectos es lo que permite ganar o perder dinero. El púbico tiene el punto de vista del diletante con respecto a su propio esfuerzo. El ego se impone indebidamente e impide pensar profunda o exhaustivamente.  Al profesional le preocupa hacer las cosas bien más que ganar dinero, porque sabe que el beneficio aparecerá si se presta atención a todo lo demás. Un operador acaba actuando como un jugador profesional de billar, o sea, calcula el futura en lugar de considerar la jugada concreta del momento. Actuar para alcanzar una determinada posición acaba siendo un reacción instintiva.”

“Memorias de un operador de bolsa” Edwin Lefevre. Ed. Deusto. Pag. 129.

“Aveces pienso que la especulación debe ser una especie de negocio poco natural, porque veo que el especulador medio ha colocado a su propia naturaleza en contra. Las debilidades a las que son propensos todos los hombres son fatales para tener éxito en la especulación . En general, se trata de esas mismas debilidades que hacen que una persona resulte agradable a sus colegas o de las que un especulador no intenta protegerse cuando se trata de otras actividades suyas, que no son tan peligrosas como operar con valores y materias primas.

Los peores enemigos del especulador siempre actúan desde dentro. Sentir esperanza o tener miedo forma parte inseparable de la naturaleza humana. En la especulación, cuando el mercado va en nuestra contra, esperamos que cada día se el último, y perdemos más de lo debido por haber hecho caso de la esperanza. Perdemos ante ese mismo aliado que tiene tanta fuerza para los pioneros que construyen imperios, grandes o pequeños. Y cuando el mercado nos es favorable, entonces tenemos miedo de perder todos nuestros beneficios al día siguiente y salimos del mercado demasiado pronto. El miedo nos impide ganar tanto dinero como podríamos. El operador de éxito tiene que luchar contra estos dos instintos tan arraigados, tiene que invertir lo que podríamos llamar sus impulsos naturales. En lugar de esperanza, debe sentir temor; en lugar de sentirse atemorizado, debe sentirse esperanzado. Debe temer que su pérdida se convierta en un pérdida mucho más grandes y esperar que sus ganancias se conviertan en grades ganancias.  Arriesgarse en bolsa tal como lo hace el operador medio es una completa equivocación.”

“Memorias de un operador de bolsa” Edwin Lefevre. Ed.Deusto. Pag. 125

En un mercado con escaso volumen de operaciones, cuando los precios no dan que hablar pero se mueven dentro de un margen estrecho, no tiene sentido tratar de prever hacia dónde será el próximo movimiento importante, si hacia arriba o hacia abajo. Lo que hay que hacer es observar el mercado, leer la cinta para determinar los límites de los precios que no van a ningún lado y decidir no actuar hasta que el precio traspase el límite en cualquiera de las dos direcciones. Un especulador debe ocuparse de ganar dinero fuera del mercado y no insistir en que la cinta coincida con él. No h ay que discutir nunca con la cinta, ni pedirle que explique las razones o dé explicaciones. Las autopsias bursátiles no pagan dividendos.”

“Memorias de un operador de Bolsa” Edwin Lefevre, E.Deusto. Pag. 121.

REGLAS BASICAS

Publicado: 29/03/2012 en PRECIO Y VOLUMEN

El volumen de una acción individual.

Todo lo dicho sobre el mercado en su conjunto es aplicable también a una acción individual o a un grupo de acciones. No obstante, dado que el movimiento de una acción individual refleja lo intereses que la controlan, podremos encontrar acciones individuales que tienen unos hábitos y un carácter particular y propio. Debemos estudiar esos hábitos para tenerlos en cuenta cuando hagamos nuestras deducciones. Así, algunas acciones tienden a finalizar todos sus movimiento con un volumen muy alto, otras con un volumen relativamente bajo. Hay algunas que se moverán con mayor o menor independencia del movimiento general del mercado durante largos periodos, etc.

Tipos de patrocinio de las acciones.

Algunas acciones están activamente patrocinadas mientras que otras lo están pasivamente.

Las acciones de la primera categoría son aquellas que habitualmente tienen gran actividad, con movimientos de trading que cambiaN frecuentemente, rallies, caídas, avances y retrocesos en el mercado general y  giros diarios del precio importantes, que las hacen las favoritas de los especuladores.

Las acciones patrocinadas pasivamente son aquellas que son propensas a moverse en rangos estrechos, participando lentamente, o no tomando parte en los giros del mercado durante largos periodos de tiempo.

Las acciones patrocinadas activamente tienen una gran influencia en el mercado en su conjunto pues los operadores observan la acción para tener pistas de la tendencia del mercado completo. Las patrocinadas pasivamente carecen de este carácter de liderazgo.

Algunas de estas acciones pasivamente patrocinadas pueden ser resucitadas e impulsadas para que sus patrocinadores puedan realizar un rápido giro diseñado para reembolsarse el coste de mantener satisfactoriamente el mercado entre sus movimientos, pero los objetivos de estas campañas que se limitan a las acciones pasivamente patrocinadas no suelen tener interés para fines especulativos, sino que pueden servir para ser un instrumento de inversión.

Una acción puede pasar de un tipo a otro de patrocinio, pero el público suele tardar bastante tiempo en darse cuenta del cambio. Esto explica porqué mucha gente continua operando en acciones que antiguamente eran activas, y acaban encontrándose colgados de ellas ahora que las antiguas favoritas de los especuladores están dormidas. Algunas veces, una acción puede pasar de una categoría a otra y luego de nuevo volver a cambiar. El cambio en el carácter del patrocinio puede ser indicativo de un cambio en la inversión o en la calidad especulativa de las acciones.

El inversor alerta, que se preocupa de mantenerse al tanto de las importantes evoluciones técnicas, es capaz de leer la intención de estos intereses dormidos sin prejuicios; sabiendo que una acción, por su propio movimiento, por un cambio de sus hábitos y especialmente por el comportamiento del volumen, puede usualmente revelarnos lo que se puede esperar de ella.

Y puede encontrar mayor dificultad en singularizar las acciones individuales que están más próximas a moverse más rápido y más lejos cuando ha tomado la decisión respecto a la tendencia general del mercado, y tomará posiciones en aquellas cuatro o cinco acciones que sus recientes investigaciones le han revelado que están siendo activamente gestionadas.

Las oportunidades están en un porcentaje razonable en aquellas acciones que se moverán en la medida en que un patrocinio activo es adecuado para sacar ventaja de la tendencia, haciendo público el interés en estas acciones.

Precio Vs cantidad.

El patrocino de la mayoría de las acciones de bajo precio es pasivo o inerte porque estas acciones atraen el mayor número de seguidores. Y esto es así porque el público generalmente piensa en términos de precio y el número de acciones que será capaz de comprar. A los gestores activos de las acciones les disgusta hacer sus movimientos ante una gran cantidad de público, no tienen nada que ganar ofreciéndole al público un movimiento gratuito. Los grandes operadores prefieren permanecer fuera cuando ello puede favorecer sus intereses, de forma que cuando están activos impulsan al alza el precio y distribuyen. Si ven una oportunidad para un buen movimiento, pero van a tener demasiada compañía, lo cual no les gusta nada, antes de subir el precio deben sacudirán la acción para deshacerse de los compradores prematuros, o bien los harán desistir por aburrimiento o cansancio.

En general, Las acciones de precio más alto se mueven con más facilidad que las acciones de precio más bajo por las anteriores razones. El público se asusta de los altos precios y no les gustan porque no pueden adquirir muchas acciones.

Por supuesto, los inversores experimentados saben que el precio por si sólo no es criterio de la calidad o valor de la acción. Una acción de precio alto puede no ser permanentemente una buena inversión. Pero, si se adquiere comprensión del mercado, podremos reconocer que lo que únicamente nos interesa es la posibilidad de que se produzca un cambio sustancial del precio de forma inmediata, así como el número de puntos que puede tener este movimiento. Así pues, a la hora de fundamentar nuestras elecciones, en lugar de mirar el número de acciones que podremos incorporar a nuestra cartera, debemos mirar cual es el número de puntos que podemos obtener con el movimiento de la acción, según nuestro propio análisis.

(Traducción de The Wyckoff method of trading and invest in stocks, por B.Baiget).

Estudio del volumen.

Se pueden deducir muchas cosas del estudio del volumen de compras y ventas de una acción, de un mercado o de un grupo de acciones.

Un volumen pequeño, supone poca actividad en la acción, e indica que la acción está abandonada por el público y los operadores.  Cuando vemos este poco volumen en el suelo de una caída considerable, o en el fondo de una corrección de un movimiento menor, normalmente nos indicará falta de presión; que las ventas o la oferta están secas.

Este embotamiento o la falta de actividad pueden ser inducidos con fines de acumulación. Los insiders pueden retirar todas sus órdenes del mercado simplemente para ver como actúa la acción por si sola. Si desean comprar, comprarán todo lo que les ofrezcan sin necesidad de aumentar la demanda, sin que se note,  sin hacer ningún tipo de ostentación, y siempre dejando suficiente presión vendedora como para que el mercado permanezca deprimido: si se ofrecen 500 acciones a determinado precio, compraran 200 o 300. Continuarán con esta estrategia hasta que hayan adquirido una parte sustancial de su línea de acumulación, y una vez que lo hayan hecho empezaran a aumentar la demanda de acciones a ciertos niveles de precio, o hasta que vean que están empezando a atraer la atención de operadores que no están dentro de la maniobra de acumulación.  En ese momento retirarán sus órdenes de compra y dejaran que la acción vuelva a su posición aparentemente muerta y sin interés para que el público no se fije en la acción o piense que no hay futuro en ella.

Un volumen bajo puede tener un sentido distinto en un techo del mercado, al final de un rally o de una corrección menor. En ese caso frecuentemente tendrá significado corto. Nos indicará que la demanda ya se ha agotado o secado.  La acción probablemente bajará porque la demanda ya no existe y la oferta  sobrepasará a la demanda.

Hay excepciones a las anteriores observaciones. Así, poco volumen y rangos estrechos del precio en pequeños movimientos del precio después de una subida, pueden querer decir que el mercado está descansando y digiriendo la subida previa en lugar de corregir con anterioridad a posteriores avances. En esos momentos, evaluando las indicaciones del volumen, debemos procurar tener siempre en cuenta cómo se ha comportado el precio con anterioridad, en especial el volumen, así como otras indicaciones técnicas que tienen influencia en ese momento.

Los periodos muertos, o apagados, se puede decir que son como el final de un capítulo de un libro. Un nuevo capítulo empezará tarde o temprano.

Un incremento del volumen es siempre algo muy significativo. Cuando vemos un incremento significativo del volumen en un avance, se puede esperar una futura caída. En una caída, la tendencia a que el volumen se incremente o el fallo en la disminución del volumen normalmente anticipa precios más bajos.

Un incremento inusual, esto es, un sorpresivo aumento del volumen, generalmente indica la culminación, o que se acerca la culminación de un movimiento.

Así como un mercado bajista normalmente finaliza con rangos pequeños del precio acompañados de volumen bajo, un mercado alcista finaliza en rangos del precio relativamente amplios acompañados de gran volumen y mas o menos volatilidad.

Lo importante es el cambio de la inactividad a la actividad, o la reversión de la dirección del precio, y la forma en que este cambio ocurre. Estos cambios nos pondrán en guardia para ver futuras indicaciones que confirmen o anulen la tendencia del precio en la que se ha producido el cambio.

Supongamos que una acción esta siendo negociada con una media de 2000 acciones al día durante cierto tiempo, en un rango de 2 puntos. Esto nos indicará simplemente que se está negociando normalmente con esta acción. Pero si rompe el precio de su anterior línea de soporte, y el volumen aumenta a 3000 o 4000 acciones al día, se ha producido un cambio relativamente importante, que indica un aumento de la oferta suficiente para imponerse a la relativamente escasa demanda.  El volumen de la acción buscado por los compradores puede no haberse reducido, pero el aumento de la oferta puede ser mucho mayor de lo que los compradores pueden absorber. Así el precio puede caer,  y el efecto de esta caída en estas condiciones puede inducir a más gente a vender, añadiendo así más oferta.

Si la acción avanza 5 puntos en una mercado de aproximadamente 60.000 contratos por día y en una corrección de 2 puntos el volumen cae hasta aproximadamente 15.000 acciones, lo que nos indica es que estas pocas acciones que están a la venta en la reacción, comparativamente hablando, nos muestran que se trata de un simple descanso del precio. Aquellos que quieran salir de la posición podrán hacerlo. Un indicativo de la reanudación del movimiento largo será que el volumen siga bajando hasta que no aparezca prácticamente ningún operador en la cotización, o el volumen sea tan pequeño que apenas sea apreciable en el gráfico. Pero cuando el volumen aumente de nuevo y los precios avancen, especialmente si atraviesa el antiguo techo, un movimiento alcista de considerable importancia se producirá en el futuro.

Los anteriores párrafos tienen como finalidad, simplemente, dar la idea general de qué buscar cuando estudiamos el volumen.  No es factible dar unas reglas fijas para interpretar los aumentos o las disminuciones del volumen. Serían unas reglas arbitrarias que dificultarían su lectura y confundirían más que otra cosa. Tendrían numerosas excepciones, he aquí la razón de que debamos continuar con nuestros estudios. Recuerde: la técnica del mercado de acciones no es una ciencia exacta. Los precios son creados por la mente de los hombres.  Al hacer nuestras deducciones debemos actuar como detectives, buscando pistas para analizar las reacciones psicológicas de todos los compradores y todos los vendedores, sopesando sus motivos a través de las circunstancias que se dan en el momento que se produce una cambio en el volumen.

El volumen es para el movimiento del precio como la gasolina para un automóvil. Si pisas el acelerador de tu coche, dando al motor más gas, el coche empezará a ir más rápido. Cuanto más gas le des, mayor será su impulso. Ahora, cuando el coche a adquirido un impulso considerable, si pisas el embrague, seguirá recorriendo una distancia considerable dado el impulso mencionado.  Pero también, es posible que simplemente le demos un pequeño toque al acelerador, que impulsará el coche unos pocos metros, pero que no le permitirá ir muy lejos, pues no le dará mucho impulso ni potencia.

La anterior analogía puede aplicarse al mercado de acciones, en el sentido de que  si el volumen aumenta momentáneamente, el precio no tendrá mucha potencia, y el movimiento tenderá a morir rápidamente pues no habrá adquirido impulso. Por otra parte, si el volumen comienza a expandirse y continúa aumentando consistentemente, aumentando más y más, tendremos la indicación de que el público está participando; que el movimiento del precio tiene cada vez mayor potencia; es decir, está construyendo un impulso.  Bajo estas condiciones el movimiento tenderá  naturalmente a perpetuarse a sí mismo, y no se girará tan rápida y fácilmente como en caso de que el aumento del volumen sea pequeño, temporal o aislado.

Es por todo ello que el volumen diario de operaciones nos facilita una muy buena pista de cual ha sido la participación del público o la voluntad de los operadores y del público para seguir un movimiento dado; así como del probable impulso del movimiento.

Así pues, cuando el volumen de operaciones del mercado en su conjunto promedia, digamos entre 700.000 y 500.000 acciones o menos, nos estará indicando que hay poco público participando y que el trading se ha convertido en gran medida en profesional.

De igual forma, puede aumentar el volumen repentinamente en un día, digamos, a 1.000.000 o 1.250.000 acciones, y lo más probable es que este aumento anormal del volumen, siendo temporal, nos marque un punto de giro temporal o, quizás, de mayor calado.  Por otra parte, si el volumen tiende gradualmente a aumentar, digamos de 1.000.000 a 1.500.000 y después digamos a 2.000.000 de acciones, esto es, crece con gran consistencia, entonces tendremos una indicación de que el público está entrando en el mercado, que el movimiento del precio que se está desarrollando en ese momento es capaz de mantenerse durante un tiempo considerable;  que el mercado no está en condiciones de girar el movimiento de forma rápida o sorpresiva hasta que el impulso acumulado sea testeado por otro movimiento de sentido contrario y que se reflejará en un achatamiento del movimiento, es decir, que no puede haber un movimiento del precio significativo sin un volumen suficientemente alto.

Las cifras mencionadas en el párrafo anterior, por supuesto, no pueden ser tomadas como cifras estándar para medir el volumen normal de una acción un día determinado. Son meros ejemplos arbitrarios para expresar de forma suficientemente clara, que lo importante es el cambio relativo de la fuerza del volumen más que el número concreto de acciones o contratos que se cierren en cada momento.

Así, si resulta que en un determinado mercado el volumen medio diario es de 200.000 a 300.000 acciones durante un considerable periodo de tiempo y repentinamente se incrementa hasta 500.000 o 700.000 en un día, se habrá producido un cambio significativo. Y, si el volumen crece gradualmente hasta, digamos, de 750.000 a 1.000.000 de acciones después del mencionado periodo de 200.000 a 300.000 acciones diarias, ese incremento sustancial nos estará indicando la participación del público, a pesar del hecho de que la participación del público en años anteriores se pudo cifrar en cinco o más millones de acciones (como en 1926-1929);  o de dos a cuatro millones (como en los primeros 30).

La teoría completa de la oferta y la demanda está breve pero claramente explicada en los párrafos anteriores. El principio es antiguo; es fácil de entender. Pero pocos lo aplican.

Siempre debemos recordar lo siguiente: un aumento o disminución del volumen es significativa. Sea gradual o sorpresivo, el aumento o la desaparición del volumen nos va a ayudar en la detección de los puntos de giro; determinar la tendencia; determinar la apertura y el cierre de una operación; cuando cambiar los stops;  cuando un movimiento ha finalizado o está a punto de hacerlo.

(Traducción de The Wyckoff method of traidin adn invest in stocks, por B.Baiget).